BARRANCA DE LOS LOBOS
Guardó en una caja de zapatos todas las rimas, cruzó la sala sin mirarse en los
espejos, sin percibir olores, ni luces, ni recuerdos, ni el polvo que flotaba
brillante.
Sentía como un raro sortilegio manejando su ritmo, caminó hacia
el lugar elegido hacía tiempo, allí se irguió de frente, la mirada al poniente,
la sonrisa gastada, la cabeza orgullosa, el gesto altivo, la palabra callada en
la garganta.
Lista para la entrega, expectante creyó verlo llegar cuando
la brisa le acarició la cara.
Esperó que el sol terminara de penetrar el mar estallando su
gama de naranjas y rosas después simple, largamente deseado llegó el momento
exacto, inevitable.
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