viernes, 2 de octubre de 2015


BARRANCA DE LOS LOBOS

Guardó en una caja de zapatos todas  las rimas, cruzó la sala sin mirarse en los espejos, sin percibir olores, ni luces, ni recuerdos, ni el polvo que flotaba brillante.
Sentía como un raro sortilegio manejando su ritmo, caminó hacia el lugar elegido hacía tiempo, allí se irguió de frente, la mirada al poniente, la sonrisa gastada, la cabeza orgullosa, el gesto altivo, la palabra callada en la garganta.
Lista para la entrega, expectante creyó verlo llegar cuando la brisa le acarició la cara.

Esperó que el sol terminara de penetrar el mar estallando su gama de naranjas y rosas después simple, largamente deseado llegó el momento exacto, inevitable.

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