LA MONEDA ENCRIPTADA
Mirá, es la misma moneda
se deslizó a tu mano
por aquellos errores que se suman
al rumbo endeble de los desesperados
carentes de destino.
Es la misma
moneda
que encriptámos en la cintura de la
risa.
rodando en los médanos tibios
de nuestro propio
mar.
con las bocas mamando
en agónica estrella
donde el volcán esconde su roja
lengua.
Giró ya tantas veces
de mi mano a la tuya
ida, vuelta y más ida
que se fueron perdiendo
los adagios
los versos del misterio,
la primaria existencia
de la escena.
Perdimos los milagros cotidianos
en la ropa extendida
y en la boca dentada del buzón que
nos sueña
repitiendo el gas se vence el tres.
No debimos te digo
encriptar
la moneda
sin clavar bajo la piel espinas rojas
y escribir juntos en el brillo en el
agua
la contraseña
exacta
que permita volver .
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